Camuflaje autista

TW: misautismia, capacitismo, lenguaje capacitista casual, racismo, racismo científico, misoginia, transfobia/transmisoginia, clasismo, gestión y expolio de capacidades y de aceptabilidad social, mención a violación (en los ejemplos de técnicas, en el apartado deseo de socializar).

*Créditos a Sara Serrano por sus comentarios sobre la edición del artículo.

Este texto tiene dos partes diferenciadas. La primera parte es una reflexión sobre qué es el camuflaje autista y de qué relación tiene con el contexto social. En la segunda parte se ofrecen algunos ejemplos de técnicas de camuflaje típicas en autismo.

1. Introducción

¿Alguna vez has tenido que esconder que eres autista para sobrevivir? Si eres autista, seguramente responderás de forma afirmativa. Frecuentemente me escribe gente a mi página de Facebook comentándome que cree que es autista, que hizo el famoso test de Simon Baron-Cohen pero que le salió negativo en ese test y que eso le crea contradicciones. Ese test está totalmente desactualizado, es meramente orientativo y, además, algunas preguntas deberían ir acompañadas de una explicación previa. Por todos estos motivos, la organización de los criterios de diagnóstico está muy sesgada (más información crítica aquí). De otra parte, la gente autista muchas veces camuflamos nuestros rasgos autistas. Así, se puede responder las preguntas de forma errónea dado que la neuronorma sugestiona a creer que eres alista. Por lo tanto, el test de Cohen a menudo da falsos negativos, en los cuales también pueden influir los prejuicios que se tienen sobre el autismo.

El camuflaje social autista se define como el uso de estrategias por parte de personas autistas para minimizar la visibilidad de su autismo en situaciones sociales (Lai et al., 2011). En muchas ocasiones, las mismas técnicas de camuflaje a las que la gente autista acudimos por supervivencia, nos llevan a que la sociedad cuestione si somos autistas (Atwood, 2006) e incluso nos nieguen apoyo. Un ejemplo típico: cuando los alistas ven que una persona autista tiene muchas habilidades para hablar en público e incluso desarrolla hiperlexia (o habla precoz),  piensan que “no puede ser autista porque es capaz de comunicarse oralmente”, cuando quizás esa persona haya desarrollado algunas “habilidades comunicativas” por compensación. En este tiempo algunas personas han cuestionado mi diagnóstico porque  puedo escribir por redes sociales. Esto último es paradójico, porque hay muchas personas autistas que se desenvuelven mejor en el mundo virtual que en el físico. Las dificultades que presentan las personas autistas muchas veces son invisibles para la sociedad y eso tiene consecuencias a nivel de salud mental (Hull et al., 2017). A veces,  escondo mi autismo para protegerme de la curiosidad de otras personas y no tener que estar explicando cosas que no me apetecen explicar en un determinado momento, para salvarme de que me intenten corregir o reparar. Por desgracia no siempre resulta posible esconder lo que eres, a veces nos agotamos e incluso pasamos por largas etapas de disfunción ejecutiva o mutismo.

Un factor a tener en cuenta para analizar todo este entramado es “la clase”, dado que muchos recursos para acceder al diagnóstico/apoyos de autismo actualmente están privatizados en asociaciones, las cuales al menos que estén concertadas por la seguridad social son difícilmente accesibles a nivel económico a mucha de la población autista. Según cifras de la ONU entre el 76-90% de la población autista está desempleada, este dato pone en relieve la situación económica que pueden tener muchas personas autistas con dificultades para encontrar trabajo y por tanto de poder costearse recursos privados en el caso de haberse criado en familias con situaciones precarias. En el caso de una persona migrante se restringe mucho más el acceso institucional a la categoría diagnóstica de autismo. Cuando se tiene pocos recursos para acceder a la categoría diagnóstica de “autista” en muchas ocasiones se adopta por intuición “técnicas de camuflaje autista” para sobrevivir en contextos como los entornos laborales. En este contexto hay que entender que actualmente algunas personas autistas que históricamente se han quedado al margen de las instituciones hayan empezado a organizarse por internet más allá de estas. Ya en las primeras descripciones del autismo Leo Kanner notificaba que las familias que buscaban opinión sobre autismo solían ser blancas y de clase media/alta, dado a que la mayoría de personas de EEUU no podían costearse/acceder a un psiquiatra por aquella época (Arnold, 2016). Analizar como se ha construido el discurso médico sobre el autismo a nivel histórico puede revelar pistas para entender como se enfocan los estudios actuales sobre el camuflaje autista.

¿Y qué técnicas de camuflaje existen? Hay muchas y muy variadas. Antes de ponerme a describir algunas señalaré que son más comunes conforme más te alejas de la visión hegemónica del autismo (hombre, blanco, heterosexual, clase media/alta, etc). Ya se está empezando a hablar en profundidad de este tema sobre todo en los casos de autismo en mujeres. Muchas mujeres autistas suelen camuflar los rasgos en gran parte debido a que las exigencias del patriarcado se hacen mucho mayores en este caso. Tradicionalmente se ha diagnosticado de autismo a muchos más hombres que mujeres, un estudio dice que aproximadamente el 42% de las mujeres autistas han recibido diagnósticos erróneos (como TLP, TDAH o esquizofrenia) debido a las técnicas de camuflaje y el sesgo de género a la hora de diagnosticar (Gould y Asthon-Smith, 2011). Resaltar que muchos estudios que se están haciendo actualmente de género y camuflaje en autismo son insuficientes. La ciencia se centra básicamente en la mujer cis, blanca y clase media/alta, usando en muchos casos (no todos) un enfoque determinista. El determinismo biológico se definiría como el pensamiento de que las diferencias de género, raza o clase se deben a causas biológicas, de forma que se piensa que la sociedad se constituye en reflejo a la biología.

La tesis que se defiende desde este artículo es que el camuflaje en autismo no tiene orígenes “biológicos o genéticos”. Muchos estudios no concluyentes olvidan como el entorno influye en las personas autistas. Se puede llegar hasta un punto de que por la influencia del entorno se alcance en algunas ocasiones altos niveles de alienación por las imposiciones/exigencias sociales. Se rechaza desde este artículo cualquier tipo de teoría neurosexista (como la del cerebro hipermasculino de Simon Baron-Cohen) que trate de explicar el camuflaje autista desde un punto de vista determinista que hable de dimorfismos cerebrales. Desde hace tiempo existen estudios que revelan que no hay pruebas de que existan cerebros masculinos o femeninos (Joel et al., 2015). A lo largo de este texto se defenderá que el camuflaje autista es causado por motivos culturales, que ocurre ante las exigencias de tener que sobrevivir de la violencia de la sociedad neuronormativa y que en el caso de que se pudiera determinar a nivel neurológico se relacionaría con temas de desarrollo, plasticidad cerebral y epigenética, ciencias que relacionan la interacción del cuerpo con el ambiente. También hay que tener en cuenta la falta de estudios científicos para defender contundentemente mi postura a causa de que la ciencia no es objetiva en muchas ocasiones. Dos casos que se explicarán para poner en relieve la característica sociológica/cultural del camuflaje autista serán en temas de raza y transgénero, también se analizará brevemente los sesgos científicos que se cometen al no tratar adecuadamente estos asuntos. Con estos dos casos se tratará de reflejar que este asunto va más allá del planteamiento biologicista/determinista (en los que ni se analiza el patriarcado) de muchos estudios centrados en analizar todo con un hombre vs mujer.

1.1. Autismo y raza, sesgos

*Este apartado está coescrito con una persona autista racializada que prefirió el anonimato

Una persona racializada más allá de los análisis de género actuales, se ve con la obligación en muchas ocasiones de camuflar los rasgos que se consideran como “de autistas”. Esto no es tenido en cuenta porque el discurso médico históricamente ha estado plagado de racismo científico y la definición de lo que es ser autista se ha construido desde ahí. Por ejemplo, en 1984 el psicólogo Victor Sanua dijo: “el autismo rara vez se encuentra en las familias negras e hispanas, o incluso en las poblaciones de continentes como África, América o Asia”. En lugar de centrarse en posibles sesgos, como la falta de acceso a la atención médica y recursos de diagnóstico para las personas de racializadas, Sanua propuso que el autismo era “una enfermedad de la civilización occidental”. Los niños autistas racializados en muchas ocasiones terminan siendo diagnosticados de otras cosas como retraso mental genérico, trastornos de conductas o TDAH. Las implicaciones de este sesgo cultural siguen resonando y causando problemas reales en la era moderna. Un informe publicado en 2010 por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington encontró que los niños afroamericanos y sus familiares están profundamente infrarrepresentados en las bases de datos genéticas empleadas para la investigación del autismo. El influyente Autism Genetic Resource Exchange identificó solo al 2,3% de sus sujetos como afroamericanos, a pesar del hecho de que los afroamericanos representan aproximadamente el 13% de la población en los Estados Unidos. Las familias negras también informan que sus hijos reciben menos atención de los pediatras que los niños blancos, lo que lleva a un diagnóstico erróneo y diagnóstico insuficiente en muchas ocasiones (Silberman, 2016). En 2002, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU informaron que estos niños pueden ser diagnosticados de autismo hasta dos años después que los niños blancos (Mandell et al., 2002). Un estudio similar, algunos años más tarde, descubrió que los médicos eran 5 veces más propensos a diagnosticar a niños afroamericanos autistas con trastornos de personalidad o TDAH (Mandell et al., 2007). Actualmente se diagnostica en una proporción mucho mayor a la gente blanca de autismo (West et al., 2016). Como consecuencia de este racismo científico no hay casi estudios de autismo/raza y esto es preocupante porque se está observando que por ejemplo, el grado de discapacidad y sufrimiento psíquico en la población autista afroamericana es mucho mayor (Gourdine, 2011). (Más información aquí)

Poneros en el caso de que una persona negra está en un país donde mayoritariamente viven personas euroblancas y que por ejemplo en el metro empieza a autoestimularse agitando su cabeza hacia arriba y abajo con la finalidad de intentar regular su mente ante el barullo de gente. ¿Cómo pensáis que analizarían desde fuera muchas personas euroblancas la situación? Seguramente verían los gestos de esa persona como una amenaza, e incluso, dado a la alta tasa de vigilancia que hay en lugares como el metro de las personas racializadas podrían llamarle la atención, recibir miradas agresivas o temerosas o ser expulsados injustamente del metro en el caso de que surgiera un conflicto. Esta situación que se ha comentado es real y pone en relieve que muchas veces es un riesgo para la propia seguridad mostrar “rasgos autistas” cuando se vive en una sociedad racista donde la mirada blanca está siempre presente. Normalmente se permite un poco más que la gente autista blanca se autoestimule en público. Esta situación de desigualdad estructural va más allá del género de la persona autista que recurre al camuflaje, debido a que la mirada blanca afecta en todos los casos (hombres, mujeres o personas no binarias). También puede ocurrir que por temas de raza se pueda tener dificultades para acceder al diagnóstico de autismo porque entre otras cosas se confunde rasgos culturales y rasgos autistas. Por ejemplo, en algunas culturas no se mantiene el contacto visual o se castiga fuertemente si no mantienes el contacto visual; pues bien, esto puede confundirse con rasgos autistas. En el proceso en el que la población autista migrante es obligada a adoptar una nueva cultura se puede acumular bastante estrés y esto puede influir a la hora de un diagnóstico hipotético (Becerra et al., 2014), además de que existen técnicas muy específicas en estos casos, no estudiadas hasta la fecha y que son reportadas en redes sociales como twitter por el activismo autista negro (con hashtags como  y). Actualmente, como se dijo anteriormente, el apoyo para personas autistas está privatizado en asociaciones e instituciones, lo cual hace que muchas personas que se quedan al margen de ellas no tengan apoyo como autistas. ¿Cómo una persona autista migrante a la que se le niega la nacionalidad podría acceder a las instituciones blancas de autismo para pedir apoyo cuando estas instituciones precisamente la desahucian? ¿Alguna vez has visto en la televisión, cuando salen autistas de asociaciones, a personas autistas racializadas representando el autismo? El resultado de esto es que mucha gente racializada no tenga acceso a la etiqueta de autista definida desde sus orígenes en la blanquitud.

*No se han encontrado estudios en castellano que hablen de autismo/raza, esto pone en relieve la falta de interés de la comunidad científica por tratar este tema. Además de que no existen casi profesionales que consideren el tema de raza a la hora de diagnosticar actualmente en países como España, en esto tiene que ver el racismo en una sociedad que permite cosas como los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o vallas como la de Ceuta y Melilla. En continentes como África o Asia, tampoco hay apenas literatura sobre autismo. Una vez más, esto muestra que la etiqueta autista está definida desde/para la blanquitud. Para terminar este apartado, se recomienda leer dos blogs que hablan en primera persona de autismo y raza: The autism wars y Autistic Hoya.

1.2. Autismo y transgénero, sesgos

Otro caso en el que el camuflaje autista se puede volver casi una exigencia social sería con las mujeres trans (por ejemplo, aunque también en personas trans en general). Pensad en una mujer trans que decide ponerse un vestido por la calle y maquillarse, si de por sí su seguridad se ve comprometida por enfrentar a las normas del patriarcado a diario, imaginaros que ahora hace públicos también sus rasgos autistas, puede afectar mucho más a la seguridad de esa persona. No es obligación de esa persona adaptarse a un rol para demostrarte su género y más cuando hay tanta hipervigilancia y falta de seguridad por las calles, además de que exigir la adecuación a los roles de género es (trans)misógino.

Ya han empezado a surgir estudios que muestran que en la población transgénero el camuflaje autista es común (Wiskerke, 2018). También ocurre algunas veces que para que dejen empezar un tratamiento hormonal se tenga que ocultar los rasgos autistas por el miedo a que no se sea tenido en cuenta tanto por médicos como familiares. Además de esto, han empezado a surgir casos en los que a mujeres trans les aplican los criterios de diagnósticos hegemónicos (dirigidos al hombre blanco principalmente) y no encajan como autistas, pero si se hace un diagnóstico teniendo en cuenta el género (real, no el asignado) si que encajan como autistas. Esto también puede ocurrir en el caso de las personas no binarias. Se estima aproximadamente en diferentes estudios científicos que entre el 4-8% de la población autista presenta disforia de género (Glidden, 2016). Y estos estudios son solo el pico del iceberg, hay mucha gente trans que se autoidentifica como autista pero que no ha conseguido el diagnóstico de autismo y que son invisibles entre algunos motivos por el camuflaje y contexto social. Por tanto, se puede afirmar que la población trans autista está infrarrepresentada en los estudios sobre autismo, que además estos estudios reducen el tema trans a disforia de género sin analizar otras cosas como el posible funcionamiento del camuflaje autista, ideaciones suicidas, problemas de depresión o cuestionarse la transfobia del método elegido. En definitiva, cuando se es trans las exigencias del patriarcado se hacen aún mayores y esto se puede pagar con el uso de técnicas de camuflaje social para desescalar esa violencia.

Actualmente en nuestro idioma hay muches activistas trans autistas hablando de sus experiencias, algunos espacios recomendados son: Colores del limboJK3, Shy, paranoid, rare o Neuroawesome.

1.3. Reflexiones sobre el activismo autista en torno al camuflaje autista

Muchas veces desde el movimiento autista se habla de cosas como “liberar en espacios públicos los stims” sin tener en cuenta las circunstancias sociales de cada persona.  Pienso que hay que hacer autocrítica cuando se dice a alguien que deje de ocultar sus rasgos autistas, porque a veces nos vemos con la obligación de camuflarnos para sobrevivir de la violencia en sitios como el trabajo o en el entorno académico/escolar. Camuflarse por supervivencia se puede pagar con sufrimiento psíquico causado por acumular continuamente ansiedad (sobre)viviendo de una forma que no se ajusta a ser autista, pudiendo llegar a desarrollar problemas tan diversos como resaca social, fobia social, depresión, pensamientos suicidas o burnout (Hull et al., 2017). Es necesario luchar para que una persona autista no tenga que esconderse, tratando de normalizar en la sociedad en la medida de lo posible (sin comprometer la seguridad de nadie) lo que se considera “rasgos autistas”. Esta lucha tendrá que hacerse sin perder las diferentes circunstancias sociales, haciendo análisis que vayan a la raíz del problema (tratando el tema de raza, clase o género), para no beneficiar solo a un pequeño grupo de autistas hegemónicos. A veces no nos queda otra que aprender a camuflarnos. En definitiva, conforme más nos alejamos del modelo hegemónico del autismo (hombre, blanco, hetero, burgués, etc) más difícil se hará poder vivir como una persona autista y más se tendrá que recurrir al camuflajeNo hay mejora absoluta de las condiciones de vida de toda la población autista sin tratar asuntos como el colonialismo, capitalismo o patriarcado.

consejo

 

Durante años he camuflado mis rasgos autistas porque en mi familia hacer cosas de autistas como autoestimularme era motivo de castigo. A lo largo de los años mi forma para darme cuenta de que camuflaba mis rasgos autistas fue observar mis picos de ansiedad. Yo me creía que los entornos ruidosos no me molestaban pero lo que realmente hacía era sobrevivir porque me imponían a estar en ellos y si me quejaba decían que mis necesidades eran un capricho, por tanto me sugestioné a creerme que no tenía hiperacusia o misofonía  y como consecuencia de esto cada vez tenía más problemas de ansiedad al vivir con constantes imposiciones que iban en contra de mis necesidades y neurotipo. Camuflarme  a diario (incluso en mi casa) me llevó a una depresión severa con intento de suicidio incluido.

2) Técnicas de camuflaje

Actualmente se están desarrollando métodos para estudiar el camuflaje de los rasgos autistas y los sesgos que se pueden cometer a la hora de diagnosticar. Recientemente (25 de octubre de 2018) se ha publicado un estudio dirigido por Laura Hull, donde se desarrolla un cuestionario de rasgos autistas de camuflaje (CAT-Q), teniendo en cuenta el aspecto de género. Según esta investigadora existen tres conceptos que básicos para comprender las diferentes técnicas:

Masking o enmascaramiento: es usar estrategias para esconder rasgos y comportamientos autistas, actuar como una persona alista. Algunos ejemplos serían: vigilar/ajustar la cara y el cuerpo para aparentar que estás relajado en una situación social incómoda o aparentar que se muestra interés en una conversación, obligarte a mantener contacto visual, obligarte a prestar atención a la cara y gestos de otras personas, usar pequeños objetos para esconder los stims, pensar o ser consciente en la impresión que le causas a otros y adaptar tu comportamiento a eso.

Compensación: es encontrar fórmulas con las que sortear las “dificultades sociales” y de comunicación  asociadas al autismo. Algunos ejemplos serían: estudiar sobre que lenguaje y expresión facial usar en diferentes contextos, estudiar e investigar el comportamiento (tuyo o de otros), estudiar sobre habilidades y reglas sociales, usar habilidades sociales aprendidas viendo como interaccionan las personas, aprender a socializar a través de libros o series, repetir frases y entonaciones de otras personas, practicar expresiones faciales y lenguaje corporal, usar guiones para relacionarte.

-Asimilación: es intentar adaptarse a la norma social, asumiendo que es correcto comportarte como dicta esta. Algunos ejemplos serían: sentir que hay que actuar como dicta la norma social, evitar relacionarte con otras personas, improvisar y no ser nunca tú mismo  en las situaciones sociales, pretender ser una persona neurotípica, forzarte a socializar (Hull et al., 2018).

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Clasificación de las técnicas de camuflaje en autismo (Hull et al., 2018)

Según Laura Hull el proceso de camuflaje tiene tres etapas:

1)  Se inicia con la asimilación en la que para cumplir con las expectativas sociales que exige la neuronorma se amolda el comportamiento  a causa de presiones sociales. Entre los motivos puede estar la propia seguridad o buscar ser “un miembro funcional” en la sociedad. También puede ocurrir que para buscar conexiones sociales (como vínculos de amistad o románticos) se vea el camuflaje como “una forma de superar las dificultades sociales”.

2) Se comienza a usar técnicas de camuflaje. Por un lado, se puede recurrir a las diferentes técnicas de masking para ocultar el autismo pudiendo presentar distintas identidades al mundo exterior. Por otro lado, se puede recurrir a técnicas de compensación de forma que para tratar de “superar” las dificultades sociales se aprendan las reglas de como funciona la sociedad neuronormativa, usándolas como un guión (que puede ser una lista mental) para  la relación. Se puede estudiar tanto la comunicación verbal como la no verbal.

3) Consecuencias: tras recurrir a las diferentes técnicas de camuflaje empiezan a surgir diferentes consecuencias. Una de las consecuencias principales es el agotamiento físico, mental y emocional, a causa de la excesiva concentración para socializar, autocontrol y manejo de las molestias, de forma que se puede acumular estrés y ansiedad. Otra consecuencia está relacionada a que no se considere que la persona cumpla “los estereotipos autistas”, en algunas ocasiones reportan que el camuflaje lleva al éxito social, pero en otras se comenta que dificulta mucho el diagnóstico de autismo y que profesionales, familiares o amistades no creen que pueda ser autista la persona que camufla. La última consecuencia es la alienación o sentir que no eres tu mismo a causa de las exigencias sociales y añorar relacionarte con las personas sin usar ninguna técnica de camuflaje. En general, las consecuencias positivas, según este estudio, son mucho más reportadas por hombres que por mujeres o personas de otros géneros (Hull et all., 2017).

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Mapa de los estadios del proceso de camuflaje autista (Hull et al., 2017)

En relación a esto hay una conferencia de María Merino (de Mujeres TEA) de 2017 en la que se resumen algunos estudios que se desarrollaron sobre camuflaje hasta ese año. A continuación junto algunos ejemplos sacados de esa conferencia, también he recopilado por redes sociales otras  técnicas de camuflaje usadas por personas autistas de mi entorno:

-Observación no participante: analizar como interaccionan las personas mientras no se participa en el acto social. Pasado un tiempo, lo mismo se decide participar cuando se ha pillado los ritmos que tienen las personas.

-Planificar las conversaciones: crear un guión antes de iniciar el evento social. ¿Alguna vez has pensado de lo que vas a hablar antes de quedar con alguien para tomar un café? Yo sí, muchas veces para evitar entrar en mutismo me preparo una serie de temas de conversación antes de asistir a alguna cita. A veces tengo preparada una lista de temas de conversación.

-Medir palabras: prestar continua atención a como se usan las palabras para evitar un conflicto social. A veces no sé si decir las cosas de forma directa por miedo a que socialmente eso implique un conflicto, ya que demasiadas veces en mi vida ser una persona directa me ha ocasionado malentendidos. Ante la duda en algunas ocasiones omito la información, pongo excusas o sorteo el conflicto diciendo cosas que no pienso. El resultado de este esfuerzo mental se puede pagar con resaca social.

-Analizar con posterioridad las situaciones sociales: tras un evento social analizar que estrategia se va a seguir la próxima vez para interactuar con esas mismas personas. A veces incluso se puede desarrollar pensamiento rumiante analizando las situaciones sociales enfrentadas y afectarte a cosas como el sueño.

-Analizar situaciones sociales con libros y películas: interpretar los actos sociales a través de los productos culturales. Esto me recuerda por ejemplo a un personaje de Community (serie dirigida por una persona autista), Abed Nadir que entiende las situaciones sociales a través de películas que ha visto anteriormente.

-Imitar a otras personas: copiar el comportamiento, gestos o forma de hablar de otras personas (que son consideradas como exitosas socialmente) para sentir más seguridad a la hora de relacionarse.

-Deseo de socializar: es cuando el deseo por socializar lleva a hacer cosas que no se quieren hacer. Un caso muy común es en las mujeres autistas que para ser aceptadas socialmente usan el sexo, de forma que muchos hombres aprovechan esto como arma para cometer sus abusos y violaciones a mujeres autistas (se recomienda leer este texto).

-Sentir atracción por personalidades extrovertidas: es cuando se deja que los eventos sociales sean continuamente dirigidos por personas con carácter extrovertido o dominante. Las personas extrovertidas/dominantes tendrán el control absoluto de la situación social. Muchas veces se delegará en otras personas el evento social a causa de la inseguridad a la hora de relacionarse o como mecanismo compensatorio cuando se siente que se tiene “dificultades socializando” .

-Tener el control de la situación social: anticipar todo antes de una interacción social, querer tener planificados los eventos sociales para evitar frustraciones. Se puede manifestar inflexibilidad y mucha frustración hacia la ruptura de plan social establecido previamente.

-Buscar reconocimiento mediante la excelencia: sentir la necesidad de ser el mejor en algo porque el reconocimiento que eso causa es el único que se cree que se puede conseguir en un contexto social. Por ejemplo, querer sacar las mejores notas cuando sientes que tienes problemas para relacionarte en clase. Se puede llegar incluso a niveles altos de competitividad con otras personas. En el caso de perfiles de autistas no hegemónicos las exigencias sociales pueden ser mucho mayores y por tanto buscarse más aún la excelencia, pudiendo desarrollar diversos problemas de sufrimiento psíquico como ansiedad, TOC, depresión, anorexia, etc (idea de Anorexia a este lado del espejo).

-Gran diferencia de edad en las relaciones sociales: tender a buscar círculos sociales en los que hay mucha diferencia de edad para intentar compensar las dificultades para socializar. A mi por ejemplo me pasaba que en la infancia siempre jugaba con niños mucho menores que yo porque con la gente de mi edad sentía que no podía comunicarme y que me iban a hacer el vacío o acosar por ello. También está el caso opuesto en el que en la infancia se trate de relacionarse solo con personas adultas.

-Preguntar todo el rato: cuando no se capta un mensaje social (gestos, comportamientos, emociones, expresiones, etc) pedir continuamente el significado del mensaje. Cuando no se es capaz de captar el ritmo de conversación alista, algunos te preguntarán todo el rato cosas en plan: ¿A qué te refieres? ¿Cómo te sientes? ¿Te enfadaste? ¿Estás triste?

-Estudiar o leer sobre relaciones sociales: buscar información (por libros, internet, etc) de forma activa sobre las relaciones sociales. Existe un estudio que dice algunas personas autistas aprenden técnicas de camuflaje a través el teatro. La psicología e incluso el horóscopo pueden usarse para aprender sobre relaciones sociales, porque estas disciplinas ayudan a estudiar los métodos de comunicación y los diferentes tipos de personalidades. En algunos casos se puede tener como special interest el socializar y el estudio de técnicas de socialización.

-Forzar gestos/emociones que no salen de forma natural: sentir la obligación de acomodar los gestos/expresiones faciales o de expresar las emociones, a como dicta la norma social. Sonreír cuando no sientes que tienes que hacerlo porque el entorno social te lo pide, forzarte a mirar a los ojos de la otra persona, obligarte a llorar cuando no eres capaz de hacerlo, etc. Yo me acuerdo que en la infancia sonreía de forma exagerada en las fotos porque no sabía sonreír.

-Gafas de sol: usar gafas de sol u otros accesorios para enmascarar expresiones faciales. En mi caso para disimular que no miro a los ojos cuando hablo me pongo gafas de sol. También hay autistas que me han comentado que se ponen gafas de sol para camuflar su prosopagnosia.

-Esconder stims: evitar, disimular o esconder la autoestimulación autista. A muchos autistas nos han castigado por autoestimularnos por lo que finalmente nos hemos buscado formas de camuflar los stims. Un ejemplo de camuflaje muy común es la persona autista que fuma mucho, el fumar es muchas veces una forma de canalizar los stims. Otro ejemplo puede ser que muy a menudo necesites hacer manualidades o coser. A mi me ocurre personalmente que muchas veces para ocultar stims más visibles recurro a un spinner, pues está más aceptado socialmente, no obstante, no me gustaría que tuviera que estar disimulando continuamente cosas que sirven para regular mi mente.

-Pequeños grupos sociales: preferencia hacia interactuar  en grupos pequeños con gente muy cercana. Cuando se conoce a las personas bien se tiene que estar menos alerta a la hora de socializar y por tanto se rebaja mucho la ansiedad socializando. En los grandes grupos con gente desconocida normalmente hay que estar más pendiente de como se socializa. A veces puede llegar a nivel de obsesión con alguna persona de dentro del círculo social reducido.

-Saltar de amistad en amistad: asimilar que todas las relaciones sociales van a fracasar y saltar de amistad en amistad para evitar la decepción. Se puede parecer a simple vista una persona exitosa socialmente, pero tras esa máscara se esconden dificultades para intimar (que pueden ser ocasionadas por la falta de un entorno óptimo para conocer personas). Esto me ha pasado y mi finalidad era simplemente protegerme de las personas cuando empiezan a notar que soy autista. A veces incluso se elige directamente la soledad y se evita toda relación social.

-Consumir alcohol/drogas: consumir sustancias con el fin de que intervengan en el comportamiento social o que enmascaren problemas sensoriales (como hipersensibilidad al ruido). Yo por ejemplo tengo una pasión muy fuerte por la música, tanto que me lleva querer a ir de conciertos. Soy una persona hipersensible y en general estar en sitios con multitud de gente y con mucha carga de sonido me satura. Como solución la mayoría de veces que quiero asistir a un concierto no me queda otra que emborracharme para poder aguantar estar en ese espacio y no tener una sobrecarga sensorial. Esto en algunos casos puede llegar a que se desarrolle adicciones, pues con el alcohol pensamos que socializamos mejor y cada vez queremos más (aquí una experiencia en primera persona).

-Recibir determinados tipos de pseudoterapias: de forma obligatoria o voluntaria recibir terapias que persigan que una persona autista se adapte a la neuronorma. Por ejemplo, el ABA lo que hace es enseñar a autistas a camuflar sus rasgos a costa de su salud mental.

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Estrategias de socialización en mujeres autistas (Merino, 2017)

 

Los estudios de camuflaje en autismo no pueden progresar hasta que se haya producido un modelo conceptual, de modo que la investigación posterior tenga una base teórica sólida. Este modelo se desarrollará mejor a partir de un análisis cualitativo de las experiencias de individuos autistas diversos. Esto asegurará que el concepto de camuflaje refleje las experiencias de la vida real de los individuos autistas en lugar de las ideas preconcebidas de los investigadores o clínicos y que nuestra comprensión del camuflaje sea representativa de una amplia gama de individuos autistas (Hull et al., 2017).

 

La siguiente entrada que publicaré será una segunda parte de este texto. Relacionaré mis técnicas de camuflaje respecto a la comunicación.


Fuentes

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https://psmag.com/news/autisms-race-problem

-Attwood T. Asperger’s and girls. Arlington, TX: Future Horizons, Inc; 2006.

-Becerra TA, Von Ehrenstein OS, Heck JE, Olsen J, Arah, OA, Jeste SS, Ritz B. Autism Spectrum Disorders and Race, Ethnicity, and Nativity: A Population-Based Study PEDIATRICS. 2014; 134(1): 63–71.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4067639/

-Glidden D, Bouman WP, Bethany A, Jones MSc, Arcelus J. Gender Dysphoria and Autism Spectrum Disorder: A Systematic Review of the Literature. Sexual medicine reviews. 2016: 4(1): 3-14.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2050052115000049?via%3Dihub

https://www.ingentaconnect.com/content/bild/gap/2011/00000012/00000001/art00005

-Gourdine RM, Baffour TD, Teasley M. Autism and the African American community. Soc Work Public Health. 2011; 26(4): 454-70.

-Hull, L., Mandy, W., Lai, MC. et al. Development and Validation of the Camouflaging Autistic Traits Questionnaire (CAT-Q). J Autism Dev Disord. 2018; 1-15.

https://doi.org/10.1007/s10803-018-3792-6

-Hull L, Petrides KV, Allison C, et al. “Putting on My Best Normal”: Social Camouflaging in Adults with Autism Spectrum Conditions. J Autism Dev Disord. 2017; 47(8): 2519-2534.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5509825/

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-Lai, M.-C., Lombardo, M. V., Ruigrok, A. N. V., Chakrabarti, B., Auyeung, B., Szatmari, P., … Consortium, M. A. (2017). Quantifying and exploring camouflaging in men and women with autism. Autism, 21(6), 690-702. 

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https://www.jaacap.org/article/S0890-8567(09)60739-5/abstract

-Rudy Simone. El asperger en femenino. Federación de espectro autista de Cataluña; 2013.

http://www.caib.es/sites/diversitat/ca/eoep_eadisoc/archivopub.do?ctrl=MCRST4325ZI237766&id=237766

-Spectrum news. The cost of camouflaging autism. 2018.

https://www.spectrumnews.org/features/deep-dive/costs-camouflaging-autism/

-Steve Silberman. The invisibility of black autism. Undark. 2016.

https://undark.org/article/invisibility-black-autism/

-West EA, Travers JC, Kemper TD, Liberty LM, Cote, DL., McCollow MM, & Stansberry Brusnahan LL. (2016). Racial and Ethnic Diversity of Participants in Research Supporting Evidence-Based Practices for Learners With Autism Spectrum Disorder. The Journal of Special Education, 50(3), 151–163.

http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0022466916632495

-Wiskerke J, Stern H, Igelstrom K. Camouflaging of repetitive movements in autistic female and transgender adults. BioRxiv. 2018.

https://www.biorxiv.org/content/early/2018/09/10/412619

-María Merino. Conferencia de mujeres con TEA. Universidad de Burgos. 2017.

 

Este texto está con una licencia de creative commons, no se permite la copia con motivos comerciales o en lugares con publicidad. En el caso de usar alguna idea expuesta se ruega que se cite la autoría original.

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