El mito del coeficiente intelectual, sesgos históricos que se comenten al hablar de CI

Trigger Warning: racismo, clasismo, neurocapacitismo, misautismia, racismo científico

Nota, esta entra es una recopilación de 3 artículos que he ido publicando por separado y he recopilado en una solo entrada. En el primer artículo se habla de sesgos, en el segundo de historia y en el tercero escribo mi experiencia personal


Artículo 1: sesgos

 

Muchos diagnósticos utilizan como criterio el coeficiente intelectual (CI), incluso para diferenciar entre autismos de “alto-bajo funcionamiento”. Este parámentro induce a demasiados sesgos y errores por los siguientes motivos:

 

1) Sesgos a nivel cultural: las pruebas de CI están sesgadas a determinadas coordenadas sociales (raza, género, clase, capacidad, etc). Las personas que elaboran estas pruebas muchas veces no son conscientes de estos sesgos por lo que no pueden apreciar las diferencias culturales.

 

2) Idioma: una vez se usa un determinado idioma para elaborar una prueba ya se está cometiendo un sesgo, pues todas aquellas personas que no dominen ese idioma tendrán más dificultades. Actualmente se está debatiendo sobre el usar simplemente imágenes para hacer estas pruebas, no obstante incluso así se cometerían sesgos.

 

3) Tipos de inteligencias: Hay que tener en cuenta que según la psicología moderna hay diferentes tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, espacial o visual, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal., interpersonal, naturalista, emocional, existencial, creativa, colaborativa, etc. Por tanto englobar las diferentes inteligencias en un único número es un sesgo bastante grande. Por ejemplo, en las pruebas de visión espacial una persona puede salir con números muy bajos pero en cambio en la musical o lógica muy altos, entonces, bajo los criterios de la clínica se podría considerar a alguien con bajo CI por tener poca visión espacial cuando tiene otras habilidades muy desarrolladas.

 

4) Neurodivergencias: el concepto de CI se hizo tomando como referencia a la persona neurotípica y sus capacidades, de forma que los demás neurotipos se miden comparándolos con las personas NT.

 

5) Interconexión entre pruebas: por ejemplo si intentáramos medir la capacidad de una persona sobre su inteligencia para procesar y recordar las cosas, dependerá también de su autoestima y por lo tanto de su inteligencia emocional, de su comprensión para interpretar y ser interpretado. Pero toda la prueba aun así, quedaría enmarcada en un espacio de tiempo ya que son cambiantes todos lo factores y por lo tanto los resultados. Si una persona está pasando un mal momento puede repercutir en los diferentes tipos de inteligencia.

 

6) Situación física: una persona con parkinson o artrosis se vería más impedida para hacer en el mismo espacio de tiempo la prueba, pese a su “alto nivel de inteligencia”.

 

7) Temporalidad: Feuerstein escribió como crítica eso de que “todas las inteligencias son modificables con el tiempo”. Por tanto, la cifra de CI no sería algo estático y estaría condicionada a las experiencias personales.

 

8) El entorno sensorial a la hora de realizar los test:

*Aporte de Michay Lew

Comento sobre la última oportunidad en que me realizaron una medición de IQ. Sobre el entorno, describo: era una habitación muy pequeña con un escritorio en el medio y dos sillas. La que me correspondía a mí estaba enfrentada a una ventana muy iluminada y la persona que me estaba evaluando estaba de espaldas a ella (solamente podía ver de ella el contorno por efecto de la iluminación). A mis espaldas estaba la puerta, por la que a veces entraba y salía otra persona. Solamente eso ya era perturbador, porque estuve todo el tiempo enceguecida por la luz y perturbada por la entrada y salida de alguien más a mis espaldas. No se me permitió cambiar de lugar ni siquiera sabiendo por qué lo pedía.
La computadora en que tuve que hacer algunos de los test tenía el brillo al máximo, esa persona no sabía cómo bajarlo ni quiso buscar a alguien que lo pudiera hacer.

 

9) La preparación del personal que realiza los test: respecto de la preparación del personal (a menos que lo que refiero fuera a propósito y no por falta de preparación, lo cual sería peor): muchas pruebas las pasaban demasiado rápido, por ejemplo mostraban una imagen y sobre ella había que responder, pero no se podía volver a mostrar. Si la consigna no era clara no había explicación, etc.

 

10) Instrumento político: a lo largo de la historia se ha usado el CI como instrumento de opresión y actualmente se sigue utilizando. Voy a poner varios ejemplos, no obstante hay muchos más:

*En 1908 Henry Goddard, psicólogo estadounidense preocupado por la degradación racial, los aplicó para demostrar la supuesta superioridad de la raza blanca

*El presidente de la Asociación Psicológica Norteamericana, Robert Yerkes, aplicó los test durante la Primera Guerra Mundial como herramienta de selección de los reclutas para el ejército. Julio Pérez Díaz explica: “Sus test se pasaron a más de un millón de soldados, y sirvieron para demostrar científicamente que la nueva inmigración europea, la del este y el sur, a diferencia de la primigenia del norte, resultaba de inferior calidad racial. El tipo de información así acopiado fue una de las armas esgrimidas por los restriccionistas y eugenistas para presionar por leyes antiinmigratorias que estableciesen cupos según el país de procedencia”.

*En la España de finales de la Guerra Civil, Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares de la dictadura franquista, halló una explicación médica a la tara ideológica del marxismo: inferioridad mental. Tras realizar estudios con grupos de brigadistas internacionales y presas malagueñas de 1939, afirmaba en el libro La locura en la guerra. Psicopatología de la guerra española, que había una íntima relación entre marxismo e inferioridad mental. El documental Els nens perduts del franquisme, de TV3 cuestionó en su día el papel desempeñado por este psiquiatra en la posguerra.

*En los 70 en EE.UU. se creó una fuerte corriente política de rechazo a los gastos en educación para los negros y pobres después que Arthur Jensen “demostrara” que las diferencias de inteligencia entre blancos y negros son genéticas. En 1973, un “prestigioso estudio” de Hans Eysenck propició una campaña en Gran Bretaña contra la inmigración de asiáticos y de negros por los mismos motivos.

*Y mucho más reciente están los libros The bell curve (1994), de Richard Herrnstein y Charles Murray, y The global bell curve (2009), del profesor británico Richard Lynn. Julio Pérez Díaz explica: “En estos libros demuestran que en EE.UU. el cociente de inteligencia heredado explica los logros, el estatus y los ingresos. De nuevo hay que leer que los negros son pobres porque son menos inteligentes que los blancos, y lindezas semejantes. Y en el libro de Lynn aplican los datos americanos al ámbito europeo. Ahora son los alemanes los que justifican su mejor situación socioeconómica por su mayor CI comparado, por ejemplo, con los franceses”. El investigador aconseja leer dos libros que esclarecen las dudas sobre la manipulación de conceptos: La falsa medida del hombre, de Stephen Jay Gould (1986), y No está en los genes, de Lewontin, Rose, y Kamin (1987).

 


Artículo 2: Historia

*Texto escrito por Sara Serrano

 

A) Origen del test o prueba de coeficiente intelectual y proceso de popularización y masificación:

A principios del siglo XX, apareció la categoría de “niño anormal” para referir a niños que devendrían en un futuro en delincuente o criminal. Como estos niños no siempre tenían porque ser problemáticos en el aula, se desarrollaron procedimientos de detección. El primer test de este tipo lo crearon en 1905 Alfred Binet y Théodore Simon, por encargo del Ministerio de Educación francés. Se basaba en una muestra de infantes franceses de clase media-alta, evaluaba vocabulario, memoria y capacidad de observación y comprensión de situaciones sociales, con lo que sus resultados acababan correspondiendo con el rendimiento escolar. En 1908 la anormalidad se correlacionó con la edad, marcando pautas de madurez intelectual (aparece la noción de ‘retraso’, que aún hoy está en el DSM). Fue en 1912 cuando el psicólogo alemán William Stern integró la distinción entre edad cronólogica y edad mental en un solo valor: el coeficiente de inteligencia (CI). Así, la inteligencia se transformó en una característica cuantitativa estandarizada y estable. Si bien existían antes otros tests, fue este hecho (su cuantificación), junto con su recepción y uso en Estados Unidos, lo que convirtió a este test en la técnica psicológica más popular de la primera mitad del siglo XX. (Esta explicación histórica se basa en el artículo de 2005 de Annette Mülberger -ver bibliografía al final del artículo- y en sus clases).

 

B) Recepción y uso en Estados Unidos:

Primero (poco después de 1908), fue Henry H. Goddard quien lo promovió en EEUU, y pretendió corroborarlo en centros de “débiles mentales”. Por otra parte Lewis Madison Terman creó en 1916 el test de Stanford Binet (Stanford Revision of the Binet-Simon Scale), la versión más popular del test. Se convirtió en un negocio, que a la vez ofrecía justificación científica para la discriminación de grupos sociales (básicamente, de razas) en el sistema escolar público. (Esta explicación histórica se basa en el artículo de 2005 de Annette Mülberger -ver bibliografía al final del artículo- y en sus clases).

 

C) Relación con el clasismo:

Hay que remarcar que los bajos resultados no sólo se relacionaban con una deficiencia y justificaban una devaluación política, social y moral, sino que se interpretaban como causa de los fenómenos de criminalidad, la mendicidad, y los llamados “vicios” (prostitución, alcoholismo…). Esta era una manera de invisibilizar las causas sociopolíticas de estos fenómenos, y de estigmatizar y patologizar (o al menos naturalizar) comportamientos propios de la clase trabajadora.

 

D) Relación con la eugenesia y la higiene pública:

Por otra parte, la presencia en la época de la teoría de la degeneración conllevó prácticas eugenésicas, tanto “positivas” (que se junten los buenos) como negativas (que los malos no se reproduzcan), que además se publicitaron en campañas higiénicas de prevención dirigidas a restringir las relaciones sexuales no planificadas.

 

E) Conclusión

La historia del CI muestra que esta herramienta no puede interpretarse como el origen de opresiones, porque mayoritariamente estas opresiones eran anteriores a la aparición de la herramienta (tanto lo del niño anormal, como el racismo, como el clasismo…). Lo que indica es que el CI, como toda teoría o herramienta o práctica científica, no es neutra sino que surge de paradigmas discursivos, institucionales y políticos concretos, y que, pese a que estos cambien de alguna manera, si la teoría o la herramienta (el test) se sigue utilizando, las relaciones de poder que implica virtualmente también persisten (y se resignifican y alimentan con las nuevas). Este uso para la opresión del instrumento del CI no siempre es consciente, y es inevitable: el instrumento (el test) nace cargado, nace opresivo, y sólo deja de ser opresivo si muere.

 

*Bibliografía: 
Mülberger, Annette (2005). Origen y evolución del test de inteligencia. Revista Mente y Cerebro 73. 
Mülberger, Annette (2014). Mental testing after 1905: Uses in different local contexts (Número monográfico en la revista History of Psychology 17 nº3).
Chapman, Paul d. (1988). Schools as sorters: Lewis M. Terman, applied psychology and the intelligence testing movement, 1890-1930. New York University. 
Carson, John (2007). The measure of merit: Talents, intelligence, and inequality in the French and American republics. Princeton University.

 


 Artículo 3: Mi experiencia personal

 

Voy a comentar sobre cuando me hicieron pruebas de si era una persona discapacitada intelectualmente

Hasta los 14/15 años prácticamente no hablaba con nadie, ni siquiera era capaz de intercambiar palabras con mi familia en muchas ocasiones. Me comunicaba principalmente por escrito (actualmente mi mejor forma para comunicarme con las personas es por escrito, odio cara a cara). A todo esto hay que ponerle además el contexto de la separación de mis padres, cambiarme de comunidad autónoma y vivir con mi padrastro, todos esos cambios me afectaron durante unos cuantos años y tuve una regresión autista.

Me acuerdo que ya en primero de ESO me trataba de forma hipercondescendiente el profesorado, además, con esa edad aparentaba tener 9 años físicamente porque mi desarrollo siempre ha sido “lento” (entre comillas porque eso es un constructo que viene desde la época de Piaget). Una vez, un profesor que me daba tecnología dijo a mi madre que yo era una persona lenta captando las cosas y que no ponía interés en las clases. Sobra decir que recibí una reprimenda terrible en mi casa. A día de hoy no sé porqué opinan tan a la ligera desde el profesorado sin hacer un análisis a fondo. Llegaron incluso desde orientación a hablar con mi madre tras hacer un test de inteligencia a toda la clase y que me saliera bajo de resultado, para decir a mi madre que creían que “tenía un retraso”. El test de inteligencia me lo hicieron en una clase con 35 personas y mucho ruido, por lo cual para mi fue imposible concentrarme con ese entorno en el test, es más, actualmente la mayoría de “tests” de inteligencia no son fiables en el caso de personas autistas, porque ni siquiera lo adaptan en entorno.

El concepto de funcionalidad en relación a la inteligencia es un constructo, los test de inteligencia son un constructo que históricamente se han usado contra gente negra y discapacitada. Muchas veces ni analizan el entorno social de la persona y sacan conclusiones sin tenerlo en cuenta. Además, según las teorías actuales existen múltiples tipos de inteligencia y evaluarlas en un solo test es imposible. Y que además incluso si aceptásemos la cifra que te da el test, esa cifra depende de tu estado mental y contexto, no es estática.

Bueno, tras decir esto sigo con la historia. Me llevaron a neurología y me hicieron escáner cerebral. Según me ha contado mi madre tenía angustia de lo que saliera en el resultado (ejem, capacitismo) y cuando salió “normal” me abrazó como si le aliviara que no “fuese retrasade”.Yo nunca dije nada a mi madre, pero sabía el motivo por el que me hacían las pruebas cerebrales y cuando me dio ese abrazo me sentí con una angustia muy profunda.

He contado este asunto respecto a la familia, respecto al instituto recibí constante acoso por el tema del retraso que me asignaba la gente de mi clase. A día de hoy sé que eso era oralismo (violencia por no hablar), se metían conmigo por mi mutismo y además porque era una persona solitaria y de desarrollo físico lento según la sociedad. La gente que suele sobrevalorar el tener una inteligencia superior es la culpable de que mucha gente discapacitada reciba acoso, es culpable de reproducir el constructo opresivo del sistema de la neurociencia respecto a la inteligencia. La sociedad nos clasifica en función de la inteligencia y si es posible con su medición, con la cual tratan ya de asignarte la posición que vas a ocupar por siempre en un sistema capitalista. Quizás recibas apoyo si te dan a nivel burocrático una discapacidad, pero la mayoría de trabajos que te darán con ese certificado serán de obrero y con sueldos muy bajos. Si no me crees respecto al trabajo mírate infojobs las ofertas de trabajo que hay para la gente discapacitada. Y si te dan alguna discapacidad (intelectual) superior al 65% (con paga) siendo una persona adulta muy probablemente gestionará la ayuda tu familiar (en el caso de incapacitación jurídica que suele haberla en muchos casos de discapacidad intelectual), ya que no estás dispuesto a gestionar dinero según la administración o familia y probablemente nunca tendrás autonomía para decidir sobre tu vida ni para defenderte de algunos tipos de agresiones.

Por todo ello la lucha contra el capacitismo es una lucha que tiene que ir de la mano con la de clases. El test de inteligencia es una de las muchas herramientas del sistema médico para asignarte una posición en el capitalismo.

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